¿Quién mece mis sueños?
La descorazonada, el reflejo... te miras, te meces, te tocas ¿te sientes?
Cuerpo fracturado
Cuarto repleto de miembros
La memoria desmembrada
estaciones rotas
La tiza con la que te pintas, las pisadas que desdibujan
El polvo aturdido por el soplo, el suspiro del que olvida. El polvo se levanta, se dispersa, alguien te respira, se atora... has devenido peste...
jueves, 15 de enero de 2009
Aforismo
La herida abierta
Sangrar apasionadamente... aún hay por quién delirar
Aún hay alguien... aunque sea siempre el hermoso ausente.. el fantasma que no calienta.
Sangrar... sangrar... el dolor de la entrega.
Ya no temo al dolor, ya me he dolido... ¿qué más puede derramarse en un lugar tan abierto?
Suavemente abierta, violentamente abatida. Violentamente... así hay que amar...
Amar para fracasar con grandeza
Sangrar apasionadamente... aún hay por quién delirar
Aún hay alguien... aunque sea siempre el hermoso ausente.. el fantasma que no calienta.
Sangrar... sangrar... el dolor de la entrega.
Ya no temo al dolor, ya me he dolido... ¿qué más puede derramarse en un lugar tan abierto?
Suavemente abierta, violentamente abatida. Violentamente... así hay que amar...
Amar para fracasar con grandeza
Shhh
No quiero caricias, ni roces, ni palabras adornadas... no quiero anestesias
Quiero dolores y heridas. Y gritos y crímenes que me salven y me sometan a tu presencia. Quiero pruebas de supervivencia y deseos que amenacen circunstancias. Quiero contornos de carne y hueso que asesinen mi somnolencia.
Quiero dolores y heridas. Y gritos y crímenes que me salven y me sometan a tu presencia. Quiero pruebas de supervivencia y deseos que amenacen circunstancias. Quiero contornos de carne y hueso que asesinen mi somnolencia.
La hora muerta
"El poema es el amor realizado
por el deseo que ha seguido siendo deseo"
René Char
por el deseo que ha seguido siendo deseo"
René Char
Las páginas se pasan, paso entre ellas, duermo en sus espacios... las palabras me persiguen, se recuestan en mis sueños, me acosan, me ven desde mis ojos... ojos mudos, ojos que han llorado su color... me destiñe la tristeza.
Las páginas se pasan, algo más cae en el tiempo... divino desierto, aridez que agrieta el recuerdo, mundo de diminutos habitantes, indiferenciados, todos dorándose al negro sol del silencio, todos perdidos, todos juntos... tan solos...
La solitaria yace sedienta, la solitaria nada más se mece... nada más...
¿qué hará con su tristeza?
Ella ya no llora, sus ojos se han secado ¿pasará lo mismo con su cuerpo?
Ella sólo suspira
Bocanadas de silencio le advienen. Oleadas de recuerdos... tiempo aniquilado
Ella yace en una hora muerta.
miércoles, 3 de diciembre de 2008
Palabras abandonadas
La obsenidad del poema inconcluso... no obstante no firmo... me han robado mi nombre. Solitario yace en la sombra del fugitivo.
Ausencia desnuda... o tal vez sólo yo tras la petición...
Ausencia desnuda... o tal vez sólo yo tras la petición...
Piove per me
El cielo se disfraza de monocromía y con él, todos parecemos perder color. Decolorados envidiamos al verde que prevalece y que se alimenta con el llanto del dios del trueno.
Enormes agujeros laceran el cielo y por entre las nubes, supervivientes de la luz prevalecen para conducir a las almas que con los restos de la lluvia se evaporan y ascienden olvidando a sus cuerpos.
Remolinos, el cielo refleja el mundo como lo hizo alguna vez el mar. Densas olas se mueven desordenadamente y quisieramos reposar sobre ellas... unos ojos se desprenden del pavimento para alzarse por encima de las demás cabezas, por encima de los pensamientos.... una mirada añora... espera ver algo dentro de esa profundidad inaccesible. Se hace alas, se inventa pájaro y sin embargo sólo roza sutilmente a los soberanos del cielo.
Mira... baja su mirada pero sólo hasta sus manos ahora examinadas... se acaricia y sonríe... no vuela pero sueña y ama esta limitada cápsula erógena, a través de la que te siente... esos ojos son los míos que eligieron mirarte...
Enormes agujeros laceran el cielo y por entre las nubes, supervivientes de la luz prevalecen para conducir a las almas que con los restos de la lluvia se evaporan y ascienden olvidando a sus cuerpos.
Remolinos, el cielo refleja el mundo como lo hizo alguna vez el mar. Densas olas se mueven desordenadamente y quisieramos reposar sobre ellas... unos ojos se desprenden del pavimento para alzarse por encima de las demás cabezas, por encima de los pensamientos.... una mirada añora... espera ver algo dentro de esa profundidad inaccesible. Se hace alas, se inventa pájaro y sin embargo sólo roza sutilmente a los soberanos del cielo.
Mira... baja su mirada pero sólo hasta sus manos ahora examinadas... se acaricia y sonríe... no vuela pero sueña y ama esta limitada cápsula erógena, a través de la que te siente... esos ojos son los míos que eligieron mirarte...
Tic - Tac
El tiempo y la espera... me ulcera la duda. Te espero, te sueño, te pinto, te escribo, te llamo y callo....
¿Cómo me encuentro unida a tí? ¿De qué forma mi piel te respira? Me estremezco con tu voz sabiéndome presa por ella... deliciosa y dolorosamente encadenada por sus colores.
Bajo tu nombre, mi cuerpo... yo me acaricio para recordar y atesoro cada imagen, cada sonido... cada una de nuestras noches.
Presiento tu figura en mi deseo, ella se erige como una enorme bestia a la que me ofrezco ebria de deseo. Hermoso sacrificio, la ofrenda en la que devengo me regala brazos y piernas que se abren en tu abrazo aferrándose a tu costado, a tus pliegues y debajo de tu mirada.
Susurra mi nombre... hazlo renacer con cada murmullo... yo, únicamente gimo extasiada... devengo humedad, formas y entrega.
Aprésame eternamente, infinitamente en nuestros instantes y muy dentro de ellos.
Extraviada en un deseo demasiado puro te sueño volviendo a mí.
¿Cómo me encuentro unida a tí? ¿De qué forma mi piel te respira? Me estremezco con tu voz sabiéndome presa por ella... deliciosa y dolorosamente encadenada por sus colores.
Bajo tu nombre, mi cuerpo... yo me acaricio para recordar y atesoro cada imagen, cada sonido... cada una de nuestras noches.
Presiento tu figura en mi deseo, ella se erige como una enorme bestia a la que me ofrezco ebria de deseo. Hermoso sacrificio, la ofrenda en la que devengo me regala brazos y piernas que se abren en tu abrazo aferrándose a tu costado, a tus pliegues y debajo de tu mirada.
Susurra mi nombre... hazlo renacer con cada murmullo... yo, únicamente gimo extasiada... devengo humedad, formas y entrega.
Aprésame eternamente, infinitamente en nuestros instantes y muy dentro de ellos.
Extraviada en un deseo demasiado puro te sueño volviendo a mí.
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